Una reforma energética puede reducir la factura y, además, permitir una deducción importante en el IRPF. En 2026 siguen existiendo beneficios fiscales del 20 %, 40 % y 60 %, pero cada uno exige una mejora concreta, certificados antes y después de la obra y pagos perfectamente trazables.
La deducción depende del ahorro acreditado y no solo de la obra ejecutada
- 20 % si la demanda de calefacción y refrigeración baja al menos un 7 %.
- 40 % si el consumo de energía primaria no renovable se reduce un 30 % o se alcanza una calificación A o B.
- 60 % para rehabilitaciones energéticas de edificios residenciales.
- 31 de diciembre de 2026 es la fecha límite para las dos deducciones aplicables a viviendas individuales.
- El pago en efectivo no da derecho a deducción y las subvenciones deben descontarse de la base.

Qué deducciones por eficiencia energética siguen vigentes en 2026
La Agencia Tributaria contempla tres deducciones estatales distintas. Yo las separaría desde el principio porque no se calculan igual y, sobre todo, no pueden acumularse sobre la misma obra.
| Deducción | Mejora exigida | Porcentaje | Base máxima | Plazo de las obras |
|---|---|---|---|---|
| Reducción de demanda | Bajar al menos un 7 % la demanda conjunta de calefacción y refrigeración | 20 % | 5.000 € | Hasta el 31 de diciembre de 2026 |
| Consumo no renovable | Reducir al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable o alcanzar A o B | 40 % | 7.500 € | Hasta el 31 de diciembre de 2026 |
| Rehabilitación del edificio | Reducir al menos un 30 % el consumo no renovable del edificio o alcanzar A o B | 60 % | 5.000 € anuales y 15.000 € acumulados | Hasta el 31 de diciembre de 2027 |
La primera opción suele encajar con actuaciones sobre cerramientos, ventanas, aislamiento o protección solar. La segunda puede ser más interesante cuando se plantea una intervención completa con aerotermia, mejora del aislamiento y sistemas de climatización eficientes, aunque lo decisivo no es instalar un equipo concreto, sino demostrar el resultado en el certificado.
En las viviendas alquiladas o en expectativa de alquiler, las dos primeras deducciones también pueden aplicarse. Si la vivienda estaba vacía, debe alquilarse como vivienda habitual antes del 31 de diciembre de 2027.
Quién puede aplicarlas y qué instalaciones entran
Las deducciones del 20 % y del 40 % se dirigen a la vivienda habitual o a otra vivienda propiedad del contribuyente que esté alquilada, o vaya a alquilarse dentro del plazo previsto. No se aplican a segundas residencias utilizadas ocasionalmente, viviendas turísticas ni a la parte de la vivienda vinculada a una actividad económica.
Tampoco generan deducción por estas vías las obras realizadas exclusivamente en garajes, trasteros, jardines, piscinas o instalaciones deportivas. Pueden formar parte de un proyecto más amplio, pero no conviene incluirlas automáticamente en la base fiscal.
La instalación por sí sola no garantiza el beneficio
Este es el error que más confunde a los propietarios. Cambiar ventanas, instalar placas solares o sustituir una caldera puede mejorar el comportamiento del inmueble, pero la deducción exige alcanzar un umbral medido mediante certificados energéticos.
El indicador de demanda de calefacción y refrigeración no es lo mismo que el importe de la factura. Del mismo modo, el consumo de energía primaria no renovable es un dato técnico del certificado que tiene en cuenta el origen y el uso de la energía. Pagar menos electricidad no basta para acreditar automáticamente el 7 % o el 30 % exigido.
La rehabilitación del edificio funciona de otra manera
La deducción del 60 % está pensada para actuaciones en edificios de uso predominantemente residencial, normalmente promovidas por una comunidad de propietarios. Puede incluir fachada, cubierta, aislamiento, instalaciones comunes o una combinación de varias medidas.
En este caso, la base de cada propietario se calcula aplicando su coeficiente de participación a lo que haya pagado la comunidad. Por ejemplo, si la comunidad abona 100.000 € y una vivienda tiene un coeficiente del 5 %, la base individual será de 5.000 €, antes de aplicar otros ajustes.
Los certificados energéticos son la pieza decisiva
Para aplicar cualquiera de estas deducciones hacen falta certificados de eficiencia energética expedidos por un técnico competente y registrados conforme al procedimiento legal. En las deducciones individuales se compara el certificado emitido antes de la obra con el certificado posterior.
El certificado previo debe tener una antigüedad máxima de dos años respecto al inicio de los trabajos. Si se empieza la reforma sin disponer de una medición válida, después puede resultar imposible demostrar que la mejora se debe realmente a la actuación realizada.
El certificado posterior debe expedirse dentro del plazo correspondiente. Para las obras individuales realizadas hasta el 31 de diciembre de 2026, debe emitirse antes del 1 de enero de 2027. En la rehabilitación energética de edificios, el límite del certificado posterior es el 1 de enero de 2028.
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Qué conviene guardar desde el primer día
- Certificado energético anterior a la reforma y justificante de su registro.
- Certificado posterior con la mejora acreditada.
- Facturas detalladas de obra, materiales, equipos y honorarios profesionales.
- Contratos, presupuestos aceptados y permisos o licencias cuando proceda.
- Justificantes de pago mediante transferencia, tarjeta, cheque nominativo o ingreso bancario.
- Resoluciones de subvenciones recibidas o concedidas.
Los honorarios del técnico, el proyecto, la dirección de obra y la emisión de los certificados pueden formar parte de la base cuando sean gastos necesarios para ejecutar la mejora. En cambio, no se incluyen los equipos que utilicen combustibles de origen fósil.
Cuánto se puede deducir y cómo se calcula
La deducción se aplica sobre la base que corresponda, no necesariamente sobre todo lo pagado. Además, se restan las subvenciones públicas vinculadas a la reforma y se respetan los límites anuales o acumulados.
| Supuesto | Cálculo | Deducción máxima del ejemplo |
|---|---|---|
| Obra individual de 9.000 € con reducción de demanda | Base limitada a 5.000 € x 20 % | 1.000 € |
| Obra individual de 10.000 € con reducción del consumo no renovable | Base limitada a 7.500 € x 40 % | 3.000 € |
| Cuota individual de comunidad de 5.000 € | 5.000 € x 60 % | 3.000 € |
En el tercer supuesto, si la inversión individual fuera superior a 5.000 €, el exceso no se pierde necesariamente. En la rehabilitación de edificios puede trasladarse a los cuatro ejercicios siguientes, siempre que la base acumulada no supere 15.000 €.
Hay una diferencia práctica importante entre una deducción y una subvención. La deducción reduce la cuota íntegra estatal del IRPF y, por tanto, su aprovechamiento dependerá también de la cuota disponible del contribuyente. No es un ingreso automático ni una devolución equivalente al porcentaje de la factura.
Cómo organizar la reforma para no perder el derecho
Yo empezaría por el certificado previo, incluso antes de pedir presupuestos definitivos. Ese documento permite saber si el inmueble parte de una situación en la que resulta realista alcanzar el 7 %, el 30 % o una calificación A o B.
- Solicita el certificado energético inicial y comprueba que está registrado.
- Pide al técnico una simulación con varias combinaciones de mejoras.
- Elige la deducción que mejor encaje con el resultado técnicamente alcanzable.
- Formaliza presupuestos y facturas con conceptos claros y completos.
- Realiza todos los pagos por medios bancarios trazables.
- Solicita el certificado posterior cuando la obra esté terminada.
- Guarda la documentación y consigna la deducción en Renta Web en el ejercicio correspondiente.
La planificación importa especialmente cuando se combinan aislamiento, ventanas e instalaciones. A veces una intervención más cara permite superar el 30 % y acceder al 40 %, mientras que una actuación parcial se queda en una mejora insuficiente para cualquier deducción.
También conviene separar en las facturas las partidas que sí pueden formar parte de la base de las que quedan excluidas. Una factura genérica de “reforma integral” puede complicar la justificación si la Administración necesita identificar qué se ejecutó y cuánto costó cada actuación.
La mejor decisión fiscal empieza antes de elegir la instalación
En 2026, la pregunta correcta no es simplemente qué equipo consume menos, sino qué combinación de obras puede demostrar una mejora suficiente en el certificado energético. Esa diferencia evita invertir en una instalación atractiva sobre el papel que después no alcanza el umbral fiscal.
Mi recomendación es calcular la deducción junto con el coste neto de la reforma, las posibles ayudas públicas y el ahorro energético previsto. Con certificados comparables, pagos trazables y una factura bien desglosada, la mejora del inmueble y el beneficio fiscal pueden avanzar en la misma dirección.