¿A qué temperatura poner el aire acondicionado para ahorrar?

Eric Rodrigo .

12 de octubre de 2026

Mando a distancia de aire acondicionado ajustado a 24°C, la temperatura ideal aire acondicionado para ahorrar energía.

Cuando el calor aprieta, bajar el termostato hasta 18 ºC parece la solución más rápida, pero suele traducirse en una factura mucho mayor. Para ahorrar sin renunciar al confort, lo más razonable es mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 ºC, empezar en 26 ºC y ajustar solo si la vivienda sigue resultando incómoda. En las siguientes líneas explico cómo adaptar esa cifra a cada estancia, qué errores disparan el consumo y qué mejoras en la instalación tienen un efecto real.

La configuración más eficiente combina 26 ºC, buen aislamiento y uso constante

  • 26 ºC es un buen punto de partida para una vivienda en verano.
  • Cada grado menos puede aumentar de forma apreciable el consumo, especialmente cuando el exterior supera los treinta grados.
  • Por la noche, 26 o 27 ºC suelen ser suficientes si se combina el equipo con ventilación suave.
  • Las persianas, los toldos y el cierre de ventanas pueden ahorrar tanto como cambiar un grado el termostato.
  • Un equipo inverter limpio y bien dimensionado trabaja con más eficiencia que uno sobredimensionado o con filtros obstruidos.

La temperatura ideal para ahorrar suele estar entre 24 y 26 ºC

Mi recomendación general es sencilla: empieza en 26 ºC y deja que el equipo estabilice la estancia durante unos minutos. Si todavía tienes calor, baja a 25 ºC y comprueba si el cambio es suficiente. En la mayoría de los hogares no hace falta llegar a 22 ºC para sentirse cómodo.

El IDAE considera que una vivienda puede mantenerse confortable alrededor de 26 ºC o más cuando se utiliza ropa ligera. El intervalo de 24 a 26 ºC también aparece con frecuencia en las recomendaciones de fabricantes y expertos porque ofrece un equilibrio razonable entre sensación térmica y consumo.

La diferencia respecto a la calle importa mucho. Si fuera hay 35 ºC, pedir 26 ºC implica reducir la temperatura interior en 9 grados. Programar 20 ºC exige un esfuerzo bastante mayor al compresor, pero no enfría la habitación más deprisa: simplemente mantiene el aparato funcionando durante más tiempo hasta alcanzar una consigna innecesariamente baja.

Qué cifra elegir según el momento

Situación Ajuste orientativo Por qué puede funcionar
Uso normal durante el día 25-26 ºC Equilibra confort y consumo en la mayoría de viviendas.
Noche 26-27 ºC El cuerpo suele tolerar mejor una temperatura algo más alta mientras duerme.
Ola de calor intensa 24-25 ºC Permite aliviar el calor sin forzar el equipo con temperaturas extremas.
Habitación vacía Apagado o programación Evita gastar energía en una estancia que no está utilizando nadie.

Cómo ajustar el aire sin disparar el consumo

La mejor estrategia no consiste en encender el aparato al máximo y apagarlo repetidamente. Yo prefiero mantener una consigna estable durante las horas de uso, sobre todo con un equipo inverter, que regula la potencia en lugar de trabajar siempre al máximo.

Enciéndelo antes de que la vivienda acumule demasiado calor

Si las paredes, el suelo y los muebles ya están muy calientes, el aire acondicionado tendrá que trabajar durante más tiempo. Cerrar persianas en las fachadas soleadas y activar el equipo cuando la estancia empieza a calentarse suele ser más eficiente que esperar al momento de mayor bochorno.

Usa el ventilador para mejorar la sensación térmica

El movimiento del aire ayuda a que el cuerpo disipe mejor el calor. Un ventilador de techo o de pie consume mucho menos que un aparato de climatización, por lo que puede permitirte mantener el termostato en 26 ºC en lugar de 24 ºC sin perder comodidad.

El ventilador no baja realmente la temperatura de la habitación. Su ventaja está en la sensación sobre la piel, así que conviene apagarlo cuando no haya nadie en la estancia.

Por la noche, prioriza el descanso

Para dormir, programar 26 o 27 ºC con el ventilador en velocidad baja suele ser suficiente. También puedes utilizar el modo noche si el equipo lo incorpora, porque normalmente ajusta progresivamente la temperatura y reduce el ruido y los arranques innecesarios.

El termostato no trabaja solo

Dos viviendas con el mismo aire acondicionado pueden consumir cantidades muy distintas. La orientación, el tamaño de las ventanas, la planta del edificio, el aislamiento y el número de personas influyen tanto como la temperatura seleccionada.

En una habitación orientada al oeste, una persiana exterior o un toldo puede reducir mucho la entrada de radiación solar. En cambio, una persiana interior apenas detiene el calor una vez que este ha atravesado el vidrio. Esta diferencia suele pasar desapercibida y, sin embargo, afecta directamente al tiempo que permanece encendido el compresor.

Ventila cuando el exterior sea más fresco

A primera hora de la mañana y durante la noche, comprueba si la temperatura exterior es inferior a la interior. En ese momento conviene apagar el equipo y ventilar durante unos minutos, siempre que la humedad y la calidad del aire sean adecuadas.

Cuando vuelvas a cerrar las ventanas, baja persianas y activa el aire en una temperatura moderada. Dejar una ventana entreabierta mientras el aparato funciona obliga a enfriar continuamente el aire caliente que entra y elimina buena parte del ahorro.

La humedad también modifica el confort

En zonas costeras o en viviendas con poca ventilación, una humedad elevada puede hacer que 26 ºC se sientan más pesados. El modo deshumidificación puede ayudar en momentos concretos, aunque no debe utilizarse automáticamente todo el día: dependiendo del equipo, puede seguir consumiendo una cantidad relevante de electricidad.

Los errores que más encarecen la factura

La temperatura demasiado baja es solo uno de los problemas. En la práctica, suelo encontrar varios hábitos que reducen la eficiencia incluso cuando el termostato está bien configurado.

  • Poner el equipo a 18 o 20 ºC para enfriar más rápido. La consigna no acelera mágicamente el enfriamiento y sí prolonga el funcionamiento.
  • Dejar puertas y ventanas abiertas mientras el aire está encendido.
  • No limpiar los filtros. La suciedad reduce el caudal de aire y obliga al sistema a trabajar más.
  • Tapar la unidad interior con muebles, cortinas o elementos decorativos.
  • Dirigir el chorro permanentemente hacia las personas, lo que provoca molestias y no enfría mejor la vivienda.
  • Encender y apagar el aparato cada pocos minutos en lugar de dejar que regule su potencia.
  • Ignorar ruidos, malos olores o una pérdida de capacidad de refrigeración, señales de que puede necesitar mantenimiento.

La OCU utiliza como referencia que cada grado adicional de refrigeración puede elevar alrededor de un 10 % el coste de funcionamiento, aunque el porcentaje exacto depende del equipo, el aislamiento y las condiciones exteriores. No lo tomaría como una regla matemática para todos los casos, pero sí como una buena forma de entender por qué pasar de 26 a 22 ºC tiene un impacto notable.

La instalación determina cuánto puedes ahorrar

Si el aire acondicionado se utiliza muchas horas, conviene mirar más allá del mando. La etiqueta energética, los índices SEER y SCOP y la tecnología inverter ofrecen una información más útil que la simple potencia frigorífica. El SEER mide la eficiencia estacional en refrigeración, mientras que el SCOP se refiere al funcionamiento en calefacción.

Un equipo demasiado grande puede enfriar deprisa, pero realizar más arranques y paradas de los necesarios. Uno pequeño funcionará durante mucho tiempo sin alcanzar la consigna. El dimensionado debe considerar los metros cuadrados, la orientación, el aislamiento, las ventanas y las cargas internas de la vivienda.

Lee también: Altura tomas termo eléctrico - La clave para una instalación perfecta

Una referencia de coste para entender el consumo

Imagina un aparato que consume de media 1 kWh por hora y un precio eléctrico de ejemplo de 0,20 euros por kWh. Utilizarlo ocho horas diarias durante 30 días supondría unos 48 euros al mes, antes de impuestos y otros conceptos. Si el equipo trabaja menos tiempo gracias a una temperatura más alta, sombra exterior y filtros limpios, el ahorro será mayor que el que conseguirías cambiando únicamente de marca.

Es una simulación, no una tarifa aplicable a todos los hogares. Para calcular tu caso, multiplica el consumo medio real del equipo por las horas de uso y por el precio de tu contrato. La potencia máxima indicada en la ficha no equivale necesariamente al consumo constante, especialmente en modelos inverter.

Una rutina sencilla para el verano

Para no complicarme, sigo una secuencia que funciona bien en una vivienda convencional. Primero bajo persianas y cierro las ventanas de las fachadas soleadas. Después enciendo el equipo a 26 ºC, utilizo el ventilador si necesito más sensación de frescor y reduzco un grado solo cuando la estancia sigue resultando incómoda.

Reviso los filtros aproximadamente cada dos semanas durante los meses de uso intenso y dejo libre la unidad interior y exterior. Si la diferencia entre la temperatura seleccionada y la sensación real es muy grande, reviso antes el aislamiento, la exposición solar y el mantenimiento que seguir bajando el termostato.

Este enfoque suele ser más efectivo que perseguir una cifra extrema. El objetivo no es convertir la casa en una nevera, sino mantener una temperatura estable con el menor trabajo posible para la instalación.

La mejor temperatura es la que mantiene el confort sin forzar el equipo

Como punto de partida, 26 ºC durante el día y entre 26 y 27 ºC por la noche ofrecen un equilibrio sensato para muchas viviendas en España. Si el calor es intenso, bajar progresivamente a 25 o 24 ºC puede ser razonable, pero conviene acompañarlo de sombra, ventanas cerradas, filtros limpios y una instalación bien dimensionada.

Ahorrar con el aire acondicionado no depende de una cifra aislada. Depende de reducir la entrada de calor, usar el equipo de forma estable y aceptar que una diferencia moderada con el exterior suele ser suficiente para vivir con comodidad.

Preguntas frecuentes

Lo recomendable es empezar en 26 ºC y bajar a 25 ºC solo si la estancia sigue siendo incómoda. En una ola de calor intensa, ajustar el equipo entre 24 y 25 ºC puede aliviar el calor sin forzarlo con temperaturas extremas.
Por la noche, 26 o 27 ºC suelen ser suficientes, especialmente si se utiliza el ventilador a velocidad baja o el modo noche. Este ajuste puede reducir el ruido, los arranques innecesarios y el consumo.
No. Seleccionar 18 o 20 ºC no acelera mágicamente el enfriamiento, sino que obliga al equipo a trabajar durante más tiempo hasta alcanzar una temperatura más baja. Mantener una consigna estable de 24 a 26 ºC resulta más eficiente.
El aislamiento, la orientación, las ventanas, la planta del edificio y el número de personas afectan al consumo. Bajar persianas y toldos, cerrar ventanas, limpiar los filtros cada dos semanas durante el uso intenso y mantener libres las unidades también mejora la eficiencia.
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Autor Eric Rodrigo
Eric Rodrigo
Me llamo Eric Rodrigo y cuento con 11 años de experiencia en el campo de la arquitectura, reformas y gestión inmobiliaria. Desde que comencé mi trayectoria profesional, me he sentido atraído por la capacidad de transformar espacios y mejorar la calidad de vida de las personas a través del diseño. Me gusta explorar cómo cada proyecto puede contar una historia y reflejar la personalidad de quienes lo habitan. En mi trabajo, me enfoco en ofrecer información útil y precisa, siempre actualizada, para ayudar a mis lectores a comprender mejor los retos y oportunidades que presenta el sector. Me dedico a investigar tendencias, simplificar conceptos complejos y organizar el conocimiento de manera clara, para que todos puedan beneficiarse de mis escritos. Estoy comprometido con proporcionar contenido que no solo informe, sino que también inspire a quienes buscan mejorar sus entornos.
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