Un cuadro eléctrico bien planteado permite saber qué protege cada interruptor, localizar una avería sin dejar toda la vivienda a oscuras y preparar futuras mejoras como aire acondicionado, placas solares o un cargador para coche eléctrico. En este artículo explico cómo interpretar un esquema de cuadro eléctrico de vivienda, qué elementos debe incluir según el REBT y qué errores conviene evitar durante una reforma.
La lectura rápida del cuadro empieza por cinco ideas
- El IGA corta y protege la instalación general frente a sobrecargas y cortocircuitos.
- El interruptor diferencial de 30 mA protege a las personas frente a fugas de corriente.
- Cada circuito necesita su propio PIA o magnetotérmico.
- Una vivienda con aire acondicionado, calefacción eléctrica, secadora o más de 160 m² suele requerir electrificación elevada.
- La distribución debe dejar espacio para ampliaciones futuras, no solo resolver las necesidades actuales.

Qué representa el esquema del cuadro eléctrico
El esquema muestra el recorrido de la energía desde la derivación individual hasta cada circuito de la vivienda. En España, la instalación doméstica habitual trabaja con 230 V en suministro monofásico, aunque una casa puede disponer de alimentación trifásica si sus necesidades de potencia lo justifican.
Yo suelo leer el cuadro de arriba abajo. Primero localizo el corte general, después las protecciones comunes y, por último, los pequeños interruptores que alimentan iluminación, enchufes, cocina, electrodomésticos y equipos especiales.
Un esquema orientativo para una vivienda monofásica sería el siguiente:
Entrada de fase y neutro
│
[ IGA ]
Interruptor general automático
│
[ Protección contra sobretensiones ]
│
[ Interruptor diferencial ]
│
├── [ PIA C1 10 A ] Alumbrado
├── [ PIA C2 16 A ] Tomas generales y frigorífico
├── [ PIA C3 25 A ] Cocina y horno
├── [ PIA C4 20 A ] Lavadora, lavavajillas y termo
└── [ PIA C5 16 A ] Baños y tomas auxiliares de cocina
Barra de neutro ─────────── Neutros de los circuitos
Barra de tierra ─────────── Conductores de protección
Este dibujo sirve para entender la lógica, pero no sustituye al esquema unifilar ni al cálculo de un instalador. El orden exacto del protector de sobretensiones, el número de diferenciales y el calibre del IGA pueden cambiar según la configuración, el fabricante y las características de la vivienda.
Qué elementos aparecen dentro del cuadro
El IGA y el corte general
El interruptor general automático o IGA protege la instalación frente a sobrecargas y cortocircuitos. El REBT establece una intensidad nominal mínima de 25 A para las viviendas, aunque el calibre definitivo depende de la potencia prevista y del diseño de la instalación.
Como referencia, una previsión de 5.750 W a 230 V se asocia habitualmente a un IGA de 25 A. En viviendas con electrificación elevada aparecen escalones superiores, como 32, 40, 50 o 63 A, siempre que la derivación individual, los conductores y el resto de protecciones estén dimensionados para ello.
El interruptor diferencial
El diferencial detecta una fuga de corriente hacia tierra y desconecta el suministro. En viviendas se emplean normalmente dispositivos con sensibilidad de 30 mA, porque su función principal es reducir el riesgo de electrocución por contactos indirectos.
No conviene instalar un único diferencial para una vivienda grande solo porque sea más barato. Si dispara, dejará sin servicio todos los circuitos. En una reforma prefiero dividir la instalación entre dos o más diferenciales cuando hay muchos circuitos, equipos electrónicos o necesidades de continuidad.
Los PIAs o magnetotérmicos
Los PIAs protegen cada circuito frente a sobreintensidades. Su calibre debe corresponderse con la sección del conductor y con el uso previsto. Poner un magnetotérmico de mayor amperaje para evitar que dispare puede ser peligroso si el cableado no soporta esa intensidad.
El cuadro también puede incorporar un protector contra sobretensiones. Las sobretensiones transitorias proceden, por ejemplo, de maniobras en la red o de una descarga atmosférica cercana. Las permanentes se producen cuando la tensión se mantiene fuera de los valores normales. La solución concreta debe elegirse conforme a la instalación y a la ITC-BT-23.
Cómo se distribuyen los circuitos de una vivienda
La electrificación básica contempla cinco circuitos independientes. Cada uno tiene una función concreta, un magnetotérmico y una sección mínima orientativa para la instalación habitual bajo tubo empotrado. La tabla ayuda a leer cualquier plano doméstico con rapidez.
| Circuito | Uso principal | PIA habitual | Sección mínima orientativa | Límite habitual |
|---|---|---|---|---|
| C1 | Alumbrado | 10 A | 1,5 mm² | Hasta 30 puntos de luz |
| C2 | Tomas generales y frigorífico | 16 A | 2,5 mm² | Hasta 20 tomas |
| C3 | Cocina y horno | 25 A | 6 mm² | Hasta 2 tomas específicas |
| C4 | Lavadora, lavavajillas y termo | 20 A | 4 mm² | Hasta 3 receptores |
| C5 | Baño y tomas auxiliares de cocina | 16 A | 2,5 mm² | Hasta 6 tomas |
Estas cifras son una guía de lectura, no una autorización para modificar cables o protecciones. La sección puede aumentar por la longitud del recorrido, el método de instalación, la temperatura, la caída de tensión o la potencia real de los receptores. En los circuitos interiores se suele comprobar que la caída de tensión no supere el 3 %.
También es posible desdoblar el circuito C4 y dedicar un magnetotérmico de 16 A a cada electrodoméstico. En la práctica, esta solución facilita el mantenimiento y evita que una avería en el termo desconecte al mismo tiempo el lavavajillas y la lavadora.
Cuándo hace falta una electrificación elevada
La electrificación elevada no depende únicamente del tamaño de la casa. Puede ser necesaria si se prevé aire acondicionado, calefacción eléctrica, automatización, una secadora independiente o recarga de vehículo eléctrico. También se aplica cuando la vivienda supera los 160 m² o cuando aumenta el número de puntos de luz y tomas generales.
En ese caso se añaden circuitos como los siguientes:
- C6 para iluminación adicional cuando se superan los límites del C1.
- C7 para tomas generales adicionales o viviendas de más de 160 m².
- C8 para calefacción eléctrica.
- C9 para aire acondicionado.
- C10 para una secadora independiente.
- C11 para automatización y gestión técnica.
- C12 para circuitos adicionales de cocina, electrodomésticos o baños.
- C13 para la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos.
El REBT indica además que debe instalarse, como mínimo, un diferencial por cada cinco circuitos. El circuito de recarga del vehículo eléctrico necesita una protección diferencial exclusiva y un dimensionamiento específico conforme a la ITC-BT-52.
En una vivienda reformada yo dejaría espacio libre en el carril DIN y tubos preparados para futuras ampliaciones. Añadir un diferencial o un magnetotérmico dentro de unos años es sencillo; abrir paredes para pasar una línea de mayor sección puede convertir una pequeña mejora en una obra costosa.
Cómo mejorar la seguridad y la eficiencia durante una reforma
Un buen esquema no solo evita accidentes. También ayuda a repartir mejor las cargas y a localizar consumos innecesarios. Separar cocina, climatización, termo, iluminación y tomas generales permite identificar qué circuito está trabajando y reduce las desconexiones simultáneas.
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Errores que conviene evitar
- Usar el ICP del contador como sustituto del IGA. En muchos suministros modernos el contador incorpora la función de control de potencia, pero el cuadro sigue necesitando su protección general.
- Conectar varios circuitos bajo un mismo magnetotérmico sin comprobar la sección y la previsión de carga.
- Mezclar neutros de distintos diferenciales, una causa frecuente de disparos aparentemente inexplicables.
- Dejar el cuadro sin etiquetas. Cada PIA debe indicar con claridad qué zonas o equipos alimenta.
- Prescindir de la puesta a tierra o dar por válida una tierra antigua sin medirla.
- Colocar el cuadro en una zona de difícil acceso, detrás de muebles o cerca de fuentes directas de agua.
También recomiendo pedir una fotografía del cuadro terminado y un pequeño plano de circuitos. Parece un detalle menor, pero dentro de cinco años permitirá saber qué interruptor corresponde al termo, al horno o a una futura instalación fotovoltaica sin depender de la memoria del propietario.
Los colores ayudan a revisar la instalación: el neutro suele ser azul, el conductor de protección verde y amarillo, y la fase puede identificarse con marrón, negro o gris. Aun así, nunca se debe trabajar confiando solo en el color. Hay que cortar la alimentación, verificar la ausencia de tensión y dejar la intervención a un profesional autorizado.
El cuadro preparado para la próxima mejora de la vivienda
La mejor distribución no es la que ocupa menos módulos, sino la que ofrece protección, claridad y margen de crecimiento. Una vivienda actual puede incorporar mañana placas solares, batería, aerotermia, domótica o un cargador de coche, y cada equipo puede exigir un circuito y protecciones propias.
Mi recomendación es conservar el esquema unifilar, etiquetar todos los circuitos y revisar el cuadro cada vez que se amplía la instalación. Si el inmueble es antiguo, una inspección eléctrica previa suele descubrir problemas más importantes que el propio aspecto del cuadro, como ausencia de tierra, conductores insuficientes o diferenciales que ya no funcionan correctamente.